lunes, 17 de octubre de 2016

La salud de San Martín

Asma, úlcera, reumatismo, cólera... Los problemas de salud siempre lo persiguieron, incluso en plena batalla. El 9 de junio de 1819, San Martín le escribe desde Mendoza a su íntimo amigo Tomás Guido. "Quince días hace que me hallo postrado en cama de resultas de una fístula producida por unas almorranas agangrenadas: en el día sigo con alivio y los facultativos me aseguran que en breves días estaré enteramente curado", señala con lenguaje de época.
En su profusa correspondencia con Guido, el general se queja permanentemente de su salud. "La úlcera fue la principal patología de San Martín, en que una hematemesis marcó la iniciación clínica, hasta el 17 de agosto de 1850, en que una nueva hemorragia lo llevó al deceso", escribe el doctor Mario Dreyer, miembro de número de la Academia Sanmartiniana.
Dolores de estómago, vómitos de sangre, hemorroides, reumatismo, tos constante. Para calmar ese suplicio cotidiano recurría al opio, como lo dice Guido, según consigna el historiador José Luis Busaniche en su libro San Martín visto por sus contemporáneos. Guido y Juan Martín de Pueyrredón le suplicaron al general que tratase de dejar el opio, pero en aquellos tiempos sólo esta droga podía atemperar su sufrimiento.
Según Dreyer, ya en 1808 comenzaron a perseguirlo las enfermedades. Ese año, todavía en España, San Martín sufrió fuertes acceso de asma. En América, el primer ataque lo padeció en Tucumán, cuando era jefe del Ejército del Norte. Se llegó a temer, también, que padeciera tuberculosis, pero esta hipótesis fue desmentida por la realidad. Bartolomé Mitre y Ricardo Rojas, dos de sus biógrafos, afirman que si San Martín hubiera sufrido esta enfermedad, no habría podido soportar los intensos fríos ni mucho menos escalar montañas en los Pirineos y en los Andes.
En cambio, el reumatismo lo aquejó desde joven. "Es indiscutible que San Martín tuvo numerosos ataques reumáticos: se calculan unos diez o doce los sufridos durante su vida. El doctor Aníbal Ruiz Moreno ha realizado un exhaustivo trabajo - dice Dreyer -. Dice que en la batalla de Chacabuco, San Martín estaba aquejado de un ataque reumático-nervioso que apenas le permitía mantenerse a caballo."
Numerosas heridas y enfermedades padeció a lo largo de su vida. Una de las heridas más delicadas la sufrió fuera de los campos de batalla, cuando fue asaltado en España y recibió un cuchillazo en el pecho. Contrajo varias enfermedades infecciosas.
Su frugalidad y su vida ascética en Europa ayudaron para que sus enfermedades - que la medicina de hoy calificaría como de origen psicosomático - no lo maltrataran tanto. En Francia, San Martín y su hija Mercedes contrajeron cólera. Y más adelante, en sus años de vejez, la tortura mayor del general fueron las cataratas, que lo dejaron casi ciego.

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